Magia de amor

Para realizar magia amoroza primero debemos tener en nuestra mente la seguridad de que los cambios que se intenten sean buenos para todos.

La magia es una conexión; todo se halla conectado por medio de hilos invisibles que forman una serie de redes; a su vez son redes que se conectan entre sí y crean el patrón de la vida. Es inmensa y delicada, pues un acontecimiento que afecte a una de sus partes repercutirá en el todo. La razón es que la materia que la compone es espíritu, llamado “quinto elemento”. Con los rituales creamos nuevos patrones en esta gran red de espíritu; hay  que respetar el bienestar de toda la red.

Primero se ha de pensar si se necesita el conjuro de verdad; luego hemos de preguntar lo que realmente necesitamos.

Hay una referencia común que es la Ley del Triple Retorno: aquello que lanzamos al universo regresa a nosotros multiplicado por tres.

No resulta posible cambiar la voluntad de alguien para someterla a la nuestra, porque esa carencia se incrementa.

Otra ley general de la magia es la que se refiere a las propiedades amplificadoras del círculo mágico. La mayor parte de la magia tiene lugar dentro de un círculo mágico, espacio donde la energía surgida de los encantamientos queda contenida hasta que madura para ser liberada y actuar.

La ética de la magia es de naturaleza práctica y se basa en el sentido común; si se entra en el círculo mágico con respeto hacia ti mismo y hacia los demás, se obtendrá el éxito deseado.

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